1804.- Suceso ocurrido a Raymond Aguilera el
15 de
noviembre del 2004 a las 6:30 PM.
Había estado trabajando todo el día y no había comido todavía. Me estaba doliendo el estomago y me sentía mareado. Eva entró en mi oficina y me preguntó si quería comer algo y le dije que sí. Ella salió. Estaba recostado en mi sofá y empecé a orar. Estaba pensando en la cita de la Biblia donde se dice que cuando se está débil, se está fuerte, y me sentía realmente débil, así que me dije que sería un buen momento para orar.
2
Cor 12:2 y
me ha dicho: "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu
debilidad." Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo.
Así que empecé a orar con mi lengua de oración y mientras oraba me sentía más y más fuerte. La oración empezó a tornarse realmente fuerte y directa. Esta cita de Mateo, vino a mi mente:
Mat
17:20 Jesús les dijo:
-Por causa de vuestra poca fe. Porque de cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: "Pásate de aquí, allá"; y se pasará. Nada os será imposible.
Entones
fui en espíritu y vi una zona blanca al frente de mi casa, en el lugar donde el
Señor quiere que yo Unja. Seguía orando y orando y la zona blanca empezó a
crecer y hacerse más y más grande, cubriendo todo el barrio. Luego cubría El
Sobrante y seguía creciendo mientras yo continuaba orando. Me dolía el
estomago de hambre, pero recordé el hambre de Elías y como los pájaros lo habían
alimentado. Llego un momento en que ya no sentía hambre y mi oración se disparó.
Parecía
que mientras la oración seguía y seguía y la zona blanca continuaba creciendo
cubriendo pronto el toda Área de la Bahía de San Francisco. Continuó hacia el
oriente y cubrió todos los Estados Unidos. Podía percibir, todo este inmenso
Poder mientras oraba. Recordaba la primera vez en que hablé con el Padre, y Él
me preguntó si quería ver Su Poder y quedé abrumado a medida que Su Poder
crecía. Pero ahora, en esta ocasión, creo
que tengo más madurez, conciencia o fortaleza de espíritu, pues a medida que
el Señor crecía, solo me dejaba llevar. Mientras oraba, la zona blanca o como
la quieran llamar, llegó a Europa y luego cubrió Israel y esa parte del mundo.
En ese momento, ya mi lengua de oración se había enloquecido.
Vi
a Jerusalén y a la montaña del Templo cubrirse con esta envoltura blanca y podía
ver claramente la zona entre el Domo de la Roca y la roca, en que los musulmanes
creen que Mohammed (Mahoma) se paró antes de ascender al cielo. Mientras
observaba estas dos estructuras, vi un Árbol empezando a crecer debajo de las
piedras de los cimientos de la montaña del Templo. El Árbol, creció y creció
hacía el firmamento, como en el cuento infantil de Jack y el árbol de fríjoles.
Yo estaba de pié en la base, al lado del tronco y el tronco se hacía cada vez más ancho, a medida que el Árbol
crecía. Pronto el trunco era tan grande que me veía como una pequeña hormiga
a su lado. Al mirar hacia arriba, la parte superior del Árbol, este se erguía
hasta las estrellas.
La
zona blanca, finalmente cubría todo el planeta. Ahora me encontraba, en espíritu,
en el espacio exterior y pude ver una inmensa explosión de luz blanca,
la blancura que venía desde la tierra se extendía hacia el espacio
exterior y empezaba a cubrirlo. El
espacio exterior se hacía blanco y continuaba creciendo y creciendo y mi lengua
de oración se hacía más y más fuerte. Podía percibir este inmenso Poder. Me
sentía como si estuviera cabalgando hacia el infinito siguiendo esta envoltura
blanca. En espíritu, me sentía como un delfín nadando velozmente al lado de
un barco en movimiento.
Recuerdo
que durante mi experiencia en el espacio exterior, oraba por Israel, Jerusalén
y por el sitio donde se encontraba el Templo Judío, y donde actualmente está
el Domo de la Roca. Oré contra el Domo de la Roca, para que se cayera. En esos
momentos la lengua de oración era increíblemente poderosa. Me pregunto, si
esta era la forma en que Elías oraba para que no lloviera durante tres años.
Yo oraba por un terremoto. Que la tierra temblara y el Domo de la Roca y las
edificaciones contiguas se cayeran.
No
sé cómo explicarlo, o cómo sucedió en espíritu, pero empecé a ver el rayo
de luz que veía cuando Carl, Mark y yo estuvimos en Israel. Cuando estábamos
comiendo en un restaurante y podíamos
ver el Domo de la Roca abajo, y vi un rayo de luz bajar del cielo y golpear el
Domo de la Roca.
Al
mismo tiempo, mientras recordaba esto, estaba orando para que la tierra temblara
e hiciera caer ambas edificaciones por la mitad. También oraba para que las
replicas durarán siete días. No sé si era yo, o el Señor poniendo esos
pensamientos en mis plegarias. Oré por cerca de dos horas continuas con mis
brazos abiertos extendidos en el aire, con la lengua de oración fuerte y
estable, tratando de hacer temblar la tierra en Israel con las escrituras en mi
mente. Pues si tienes la fe puedes mover montañas. Oré tanto que cuando terminé,
había perdido la voz, pero cuando me levanté a comer, ya la voz había vuelto.
(fin)
el
correo electrónico: Ray@prophecy.org
Para ayudar a financiar este ministerio Clic
sobre Botón de Donación
Para comprar los Libros de Profecía - Clic
en el Libro
o escribir a: Raymond Aguilera, PO Box 20517, El Sobrante, CA. 94820-0517,
EE.UU..,
Registro de propiedad literaria de 1989-2001, Raymond Aguilera.
Volver a la tapa del Libro de Profecía.