1800.- Visiones dadas a Raymond Aguilera el 1 de noviembre del 2004 a las 3 PM.

He estado orando intensamente en los últimos dos o tres días, por horas en cada ocasión y aquí están algunas de las visiones que el Señor me dio.

Visión:  Ayer me dio el Señor la visión de un gran castillo. Era de noche, estaba en la oscuridad. Tenía alrededor algo que parecía como una pared de cien pies. Repentinamente se abrieron las rejas del portón principal, eran dos puertas, salió un dragón con múltiples cabezas, escupiendo fuego. Y se vino hacia mí.

Visión:  Estaba orando por las elecciones Presidenciales de Los Estados Unidos y oré por Bush. El Señor me dio la visión de un gran árbol, uno que parecía como un árbol de Navidad, con ramas que se mecían hacia abajo y  hacia fuera. No se podía ver el tronco del árbol, las ramas se mecieron hasta abajo, hasta la base del tronco. Era un árbol alto.

Entonces oré por el Senador Kerry, hubo una visión de una bicicleta, una bicicleta de carreras, pero no tenía ni cadena, ni ruedas.

Visión:  Hoy, 1° de Noviembre, oré nuevamente por Israel (Últimamente, mis oraciones, siempre han sido como hacia Israel, por alguna razón. Creo que Él Señor me está guiando a orar en esa dirección, y no sé por qué). Veo Jerusalén. El Domo de la Roca no está y hay un Templo nuevo. Asumo que es el Templo del Señor, el Último Templo. Era realmente grande, enorme, parecía como rectangular (solo podía ver el frente). La puertas principales eran realmente anchas, y podía ver gente entrando y saliendo.

Palabra:  

Entonces dijo el Señor que la guerra que se luchaba alrededor del mundo era la guerra del espíritu.

Me dio una cita de los Efesios, donde se dice que no luchamos contra carne ni sangre, sino contra los principados del aire.

Efe 6:12  porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.

Y vi un avión en el cual estaba volando en espíritu, Estaba oscuro afuera y había llamas que eran lanzadas hacia él. Y el Señor dijo: No te preocupes, las llamas no te harán daño. Y el avión voló hacia las llamas, hizo piruetas y círculos como provocando las llamas y continuaba su camino. Entonces el Señor dijo: Nada puede herirte, pues estoy contigo. Y repetía, ladrillos, ladrillos, ladrillos.... cientos de veces.

Ha sido un experiencia de oración increíble. Me dolía la espalda hace unos días y había estado en cama. Me pregunto, si el Señor dejó que sucediera, para confinarme en cama a orar.


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