1424.- Profecía dada a Raymond Aguilera el 20 de
Noviembre de 1999 a las 11:45 PM.
Visión:
El Señor me dio la visión del Monumento de Washington
con una enorme Luz Blanca y circular sobre él. El brillo de esta Luz Blanca era
tan intenso que era suficiente
para
cubrir todo Washington DC.
Visión:
Vi un pequeño hueco como un embudo en la tierra, como
el que se vería construido por una colonia de hormigas. En el fondo de este
embudo de tierra, había un gran palo yendo alrededor varias veces de la base
del hueco con forma de embudo en la tierra. Parecía como que este palo había
hecho el hueco en la tierra.
Visión:
Vi el símbolo Cristiano del pez, pero el pez estaba
con
la cabeza hacia abajo y la cola hacia arriba.
Visión:
Vi la visión de un lazo de tres cuerdas, en posición
horizontal, con un par de Manos halándolo por un extremo. Puedo ver el lazo que
se estira, pero no puedo ver que lo
está
tirando del otro extremo.
Visión:
Veo la mano de una mujer, con una sortija de
compromiso, con una piedra en el aro. Las manos son blancas y los dedos son
pequeños, o al menos parecen pequeños,
pues
el delgado anillo tiene el diámetro
de la mitad de un dólar. La mujer podía poner tres o cuatro dedos dentro del
anillo delgado.
Profecía en Español.
¡Conozco! ¡Conozco, hijo Mío! Conozco el clima del
mundo. Conozco el clima de las estrellas. Conozco el clima de tu corazón.
Conozco el clima de tu corazón y de tu espíritu. Sí, hijo Mío, lo sé todo,
con la Inteligencia de Dios, te digo las cosas de Dios.
Ha llegado al sitio, el Mister con las pistolas. Sí,
ha llegado puntual. Y estas pistolas van a estar escondidas en la tierra, hasta
que estén listos para usarlas. Sí, la guerra que viene, está lista con las
pistolas escondidas, puntualmente. Todos los que creen que va ha haber paz, se
van a asustar. Pues la guerra y todas las cosas de la guerra están escondidas.
Sí, Raymundo, todo saldrá bien con la guerra, con tu
esposa, con tus cosas, con las cosas que te he prometido. ¡Sí! Va ha haber
cierta mujer, que se va a usar un vestido rojo. Y esta mujer te va a decir que
le gustas mucho. Pero no va a usar este vestido hasta el día en que te va a dar
su corazón. Sí, Raymundo. Observa y busca a la dama con el vestido rojo. Ella
tiene el cerebro. Tiene el Espíritu de Dios. Tiene el Amor de Dios. Sí, hijo Mío,
ya te va a enviar una carta y una foto con la llama de su corazón. Ella es
joven y bella. ¡Tiene el Espíritu de Dios! Sí, te va a ayudar con la Llama de
Dios, pues aquí llega la guerra.
Sí, hijo Mío, aquí viene la guerra puntualmente, PUNTUALMENTE.! ¿Me escuchas? ¡Aquí
viene la guerra puntualmente! Aquí vienen las lágrimas, pues van a suceder
muchas cosas, y mucha gente va a morir. Pero el Mister que cree que rige el
mundo, va a usar todo lo que tiene, para hacer lo que quiere directamente. Va a
tener ayuda. Sí, con gobiernos, con dinero, con petróleo. Sí, aquí
viene el demonio con el Mister.
¡Hay mucha gente que no te cree, Raymundo! ¡Eso es
Verdad! Pero la cosa es, que te van a creer, pues estas personas van a morir. Sí,
Raymundo, hay mucha gente que va a morir y no importa si lo creen o no. Pues
cuando estén muertos no podrán ayudarle a nadie.
Aquí viene el cuchillo. Sí, aquí viene el cuchillo
que va a cortar el mundo. ¡Qué lástima, Raymundo! Pues le digo al mundo y le
digo al mundo lo que va a pasar y no Me creen. Pero así es como son las cosas.
¡Solo voy a salvar lo que es MÍO! Sí, y el resto va para el abismo. ¡Sí!.Mi
Parte es pequeña y el resto van para el abismo. Si no Me creen tendrán que
vivir con el demonio.
Escribe, escribe todo lo que te he dicho, Raymundo.
Pues Mis Santos tienen que escuchar la Palabra de Dios, a la Manera de Dios. Sí,
Sí, Sí, el cuchillo del mundo ha llegado. Sí, este es tu Padre, con su Hijo
Jesús y el Espíritu Santo. Quiero darte un abrazo. Quiero darte un beso, pues
estás haciendo bien tu trabajo, Raymundo. Sé que estás sufriendo. La gente
cree que todo va a ir bien, pero todos van a sufrir. Pero con las cosas que te
he prometido, te las voy a dar. Recuerda que las cosas del espíritu son más
importantes que las cosas de la carne. Pues el fin ha llegado y voy a encerrar
al demonio en el abismo por algunos años. Pero para ti, hijo Mío, todo saldrá
bien y lo mismo con tu familia. Escucho tus lágrimas. Veo el corazón. Leo el
mundo entero, pero ya sé todo lo que va a suceder y la fecha. Estamos casi al
final. Vamos, descansa y duerme. Empezaremos en otro día. (fin)
el
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