1205.- Suceso ocurrido a Raymond Aguilera el 3 de Septiembre de 1998 a las 10 PM.

Este es un suceso que ha rondado mi cabeza desde el momento que llegué de mi viaje a acampar. Había acabado de dejar a Jerry en su casa y había casi llegado a la mía, cuando algo raro sucedió. Realmente, me estaba sintiendo muy bien, pero un poco cansado por la larga manejada. Sentía, esta tan esperada paz espiritual mientras oraba durante casi todo el camino a casa desde la casa de Jerry.

Estaba conduciendo en una calle residencial de cuatro carriles. Esta calle es amplia y bien iluminada. Al cruzar por una también bien iluminada estación de servicio de Shell, había pasado cerca treinta metros (cien pies), cuando observé una sombra oscura cruzando desde el lado más retirado de la calle y dirigiéndose hacia la parte frontal de mi carro. Se movía de lado a lado como una serpiente. Yo no iba muy rápido talvez entre 45 y 55 Km/h (30-35 millas por hora) en una zona donde el límite es de 60 a 70 Km/h. Cuando vi esto, reduje la velocidad aún más, no sabiendo qué era. Era más grande que un gato y se movía como un gato, parecía que se moviera de lado a lado, como una serpiente al dejar la acera del otro lado de la calle. Definitivamente no era un gato. No tenía una forma definida que yo conociera, Todo lo que pude ver fue algo que parecía una sombra oscura. Se detuvo en el centro del separador y cuando me acercaba por el carril derecho más retirado, saltó frente a mi carro. Sentí que el carro le pasó por encima y se fue, pero para mi sorpresa, no sé por qué, se volvió nuevamente hacia mi carro. Así que la golpeé directa y fuertemente dos veces. ¡Sentí que las ruedas de mi carro le pasaron por encima dos veces!

Me estacioné a un lado y bajé a ver qué había golpeado. Cuando una persona apareció repentinamente y me dijo que me metiera nuevamente al carro.

Dijo, “¡Nunca lo encontrarás, se fue, se escapó!”

Todo esto me dejó un poco estupefacto. Así que seguí el consejo de este hombre y me alejé de la escena del accidente. Mientras conducía a casa, me empecé a preguntar de dónde había venido esta persona. No había nadie alrededor y él estaba tan determinado que no fuera a buscar.

Hasta hoy no he visto una criatura viviente que tenga ese aspecto, excepto por los espíritus oscuros que me han atacado en mi cama en varias ocasiones. Y este hombre que apareció tan pronto la criatura desapareció, fue muy extraño, y no fue sino hasta esta tarde, cinco días después, en que todo esto se juntó. No era de carne y sangre lo que golpeé esa noche en la calle. Pero ¿quién era el hombre que lo vio todo y de dónde salió? (fin)


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