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Suceso ocurrido a Raymundo Aguilera el 22 de Octubre de 1994 a las 12:00 del
mediodía.
Mientras hablaba
con un Hermano Cristian, él sacó a notación la forma extraña en que mi perro
olía el aire. Entonces escuché una voz en espíritu decir, “Pon tus dedos
entre la puerta y el marco de la puerta y
ciérrala.” Le dije a mi Hermano Cristiano que estaba escuchando en espíritu
y nos miramos mutuamente.
Cerca de una o
dos horas después se sentí realmente enfermo. Empecé a tener severos
calambres estomacales y problemas de indigestión. Habíamos empezado a trabajar
en la habitación de abajo pero tuve que detenerme del dolor. Entonces Mi
Hermano Cristiano fue a la farmacia y me trajo un antiácido mientras me
recostaba. Unas horas más tarde me levanté y nuevamente me enfermé así que
me recosté y empecé a orar en lenguas.
Entonces dijo el
Señor, “Ve a la tina y llénala de agua caliente.”
Así que me metí
a la tina de agua caliente y me encontré en medio de un combate espiritual con
mi lengua de oración orando en voz alta.
Entonces dijo el
Señor, “Llena la tina hasta que te cubra el pecho, tal que solo la cabeza y
el cuello estén afuera.”
Entonces el
combate se puso realmente intenso. La lengua de combate aumento y estaba más
enfocada. Era directa, precisa, rápida y en voz alta.
Entonces dijo el
Señor, “Bendice el agua en Nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Entonces será Bendita.”
Así lo hice,
entonces sentí calor venir de mi cabeza y no era por el agua caliente, justo
después la legua de oración empezó nuevamente. Era extraño y satisfactorio
al mismo tiempo. Entonces la legua de oración se hizo más loca y mi cuerpo
empezó a agitar el agua y empezó a salpicarla por todas partes, intenté
levantar mis manos al aire y el Señor me dijo, “¡NO! Mantenlas dentro del
agua.”
Así que volví
a meter mis manos bajo el agua y oré y oré en leguas.
Seguía
escuchando la voz decir, “¡Cállate, Raymundo! ¡Cállate Raymundo! ¡Cállenlo!
¡Cállenlo!”
Y mi lengua de
oración estaba completamente enloquecida y mi cuerpo y manos estaban por todas
partes bajo el agua. Quería Sacar mis manos pero el Señor me seguía diciendo
que las tuviera adentro.
Así que las
mantuve dentro del agua y oré y oré.
Le repetía al
Señor, “ ¡Mantén mi cuerpo que no se desarme!, ¡Mantén mi cuerpo que no
se desarme!”
Pues mi cuerpo
sentía como si se fuera a explotar. Estaba orando tan fuerte y rápido, tan
dirigido que no creía que mi cuerpo pudira mantenerse integro.
Así que en mi
mente, le repetía al Señor, “ ¡Mantén mi cuerpo que no se desarme!
Durante este
tiempo, oré por los hermanos Cristianos que me estaban ayudando en el
ministerio profético y sus familias. Oraba por mis familiares y todos los
familiares de mis amigos que están en el ministerio. Entonces la lengua de
oración se tornó aun más fuerte y más intensa. No creía que mi cuerpo
pudiera seguir en la guerra o en el combate debido a su intensidad. Pero de
alguna forma el Señor me mantuvo de una pieza.
Durante la
batalla seguía viendo en espíritu explosiones nucleares en África, Suramérica,
Europa, China, Los Estados Unidos y Canadá. Estas explosiones nucleares
detonaban por todas partes y la lengua de oración se hacía más y más loca.
Me podía ver a
mí mismo dándole ordenes a los Ángeles, hagan esto o aquello. Pero no sé qué
les estaba diciendo. Mi carne sabía que les estaba dando instrucciones, pero no
sabía cuáles eran las instrucciones, pues las daba en espíritu.
Recuerdo que
pensaba mientras hablaba en espíritu, mientras mi lengua de oración se
enloquecía dándole ordenes a los Ángeles, “Hagan lo que sea que el Espíritu
Santo les diga pues yo no sé qué decirles”
Pero mi carne
entendía que el Espíritu Santo le estaba dando instrucciones a mi espíritu
para dárselas a su vez a los Ángeles y los Ángeles estaban siguiendo las
instrucciones.
No sé si los Ángeles
usaban flechas o balas de algún tipo. Podía ver claramente que cuando las
fuerzas demoníacas eran impactadas con ese algo, en el impacto explotaban
completamente en pedazos volando en todas direcciones. Esas partes de cuerpo o
de espíritu o de lo que fueran, estaban volando por todas partes durante el
combate.
El Señor estaba
realmente limpiando la Casa. Durante esta parte del combate
podía ver los Ángeles enfrente de mí combatiendo. A medida que los Ángeles
se internaban en la batalla dejaban lápidas encima de estos demonios
destruidos. No sé cómo podía ver esto pero yo estaba bailando encima de las
tumbas a una distancia prudencial detrás de los Ángeles del Señor. Como dije,
me veía a mí mismo bailando y alabando al Señor encima de las tumbas y viendo
esto desde el aire, en espíritu, todo al mismo tiempo.
Mientras tanto,
seguía pensando cómo me habían sacudido la mugre la semana anterior. Y ahora
estaba diciendo ¡Es mi turno o el turno del Señor! La guerra siguió y siguió.
Luego Mi lenguaje oración se detuvo tan de repente como empezó. Estaba tan
cansado después que no podía salir de la tina. Estaba totalmente extenuado.
Seguro que me sacaron la mugre la semana pasada pero esta vez fue en dirección
contraria. Bueno voy a ver si puedo descansar. Me imagino que esto es todo.
(Fin)
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