421.- Suceso, Profecía y Visión dadas a Raymond Aguilera el 25 de
Marzo de 1994 a las 10:30 AM.
Suceso:
Hace
algunos días un Hermano Cristiano en el Señor me dijo que él creía que el Señor
quería que fuéramos a un Templo Mormón en Oakland y que oráramos allí. Me
preguntó mi punto de vista acerca de está misión de oración y le dije que si
era del Señor iría con él. Así que esa mañana me recogió para su viaje
Mormón de oración. Yo iba guiado por su dirección y su discernimiento y nos
pusimos a orar mientras manejábamos.
Profecía:
Entonces me dijo el Señor, “Ve
y hazlo. Ve y hazlo.”
Pues
realmente estaba yendo por fe, pues el Señor no me había dado ninguna
instrucción hasta que estuvimos en la autopista orando. Durante la oración en
el camino, tuve la visión de una vela negra que estaba prendida.
Visión:
Antes
Después.
Lo siguiente que vi, fue el talón de
la bota aplastando la vela negra.
Continué orando y orando hasta que
llegamos al estacionamiento de la Iglesia Mormona. Mi Hermano Cristiano tenía
algunas dudas con la arquitectura, afirmó que no parecía una construcción
Cristiana tradicional que parecía más un templo pagano o Egipcio que Cristiano
y continuó explicándome sus opiniones acerca del diseño del edificio. Él había
traído una botella de Aceite De Oliva y me dijo que deberíamos buscar un sitio
para ungir el templo para el Señor y que oráramos para encontrar el sitio
donde se debía hacer la unción en la tierra.
Así que le dije, “Bien.”
Oramos
en espíritu tan discretamente como fue posible mientras caminábamos en el
terreno del templo, buscando el sitio que el Señor quería que ungiéramos. En
el templo estaban celebrando una boda, así que nos comportamos como turistas.
Miramos la arquitectura rápidamente y caminamos hacia la parte superior del
templo y alrededor de él. Mi amigo deseaba poner una cruz de aceite de oliva
donde el Señor lo quisiera. Cuando vi el lugar sentí que este era el sitio
indicado, él lo confirmó simultáneamente. Ya que los dos habíamos concluido
que este era el lugar para la unción con aceite al mismo tiempo, sabíamos que
venía del Señor. Él me dijo que vigilara y que él discretamente ungiría la
tierra. No pude ver la unción pues lo tenía a mis espaldas, yo observaba por
la baranda y oraba mientras él ungía la tierra,
Parece
que el Señor envía la gente de dos en dos, así que me sometí al llamado de
mi hermano Cristiano. Recuerdo que vertió un poco de aceite en su mano y empezó
a ungir las paredes del edificio y los bancos y las luces exteriores y todo en
lo que pudo poner sus manos mientras orábamos en espíritu alrededor del
edificio. Cuando ya casi habíamos completado el círculo alrededor del templo
de pronto me detuve. Empecé a sentir una fuerte Fragancia y él me dijo que
también la olía.
Dije, “ Probablemente son las
plantas o las flores.”
Él dijo, “No, es diferente y más
fuerte.”
Así que nos fuimos alrededor del
edificio oliendo todas las plantas y las flores, pero ninguna de las plantas o
flores tenían tal esencia. Pero había una Fragancia muy característica, en
este lugar donde no había flores. El sitio estaba donde casi habíamos
completado el círculo caminando alrededor del templo y Yo podía percibir la
Presencia del Señor. Así, para estar seguro, olimos cada flor y cada planta en
el área y no pudimos encontrar nada que emitiera esa clase de olor. Solo ese
pequeño punto tenía esa fragancia que cubría el camino por unos veinte pies.
( siete metros)
Es sorprendente como el Señor nos
dirigió y logró Sus Objetivos y dio confirmaciones. Es uno de estos casos que
tienes que estar allí para que te des cuenta de las confirmaciones, para
comprender. Es fácil racionalizarlo como polen en el aire, arbustos o flores
pero fue el Señor.
Luego nos sentamos y oramos enfrente
del templo. Al final de una oración el Señor dijo, “Está hecho. Está
hecho.”
Entonces
mi Hermano Cristiano me dijo que mi visión de la vela negra significaba que el
Señor pisaba la luz de la oscuridad. Entonces sentí la piel de gallina sobre
toda mi piel. Fue una de aquellas ocasiones que mi amigo y yo caminamos en fe
hasta terminar.
Como es frecuente, cuando el Señor
completa su trabajo, el enemigo golpea. Cuando llegamos al lugar donde mi amigo
tiene su sitio de trabajo, notamos que una llanta estaba casi sin aire. Cerca de
una hora más tarde
me llamó a mi casa preocupado a decirme que el enemigo estaba trabajándole
su mente. Podía darme cuenta mientras hablaba.
Decía, “¿Qué si sucede esto?
o ¿Qué si sucede aquello? ”
Él estaba preocupado por la
organización de la iglesia Mormona y decía, “Ellos tienen todo el dinero y
los abogados y ¿qué? si descubren que ungimos la tierra de su templo,” y
seguía y seguía. Le dije que el enemigo estaba haciendo de las suyas en su
mente. Él estaba realmente asustado luego del viaje de misión, completamente
opuesto a su comportamiento de algunas horas antes. Esto me hizo recordar de una
voz que escuché en el sitio de la oración en el templo que decía, “Van a ir
a la cárcel por hacer esto.”
Parece ser el mismo patrón cuando se
camina en fe y se completa la misión, el enemigo está ahí, detrás de ti para
sembrar dudas y miedo de hacer el trabajo del Señor. Después de escuchar a mi
hermano Cristiano, le dije, “es el enemigo, debemos hacer lo que el Señor nos
pide y Él nos protegerá en toda ocasión y es ahí donde la fe tiene su
rol.”
Me imagino que él no había
experimentado ese tipo de obediencia que te hace vulnerable en el plano físico,
en la obediencia cuando realmente haces algo por el Señor. Es completamente
diferente cuando el Señor te pone en primera línea, al frente, en áreas en
las que nunca has caminado antes. Pues estos son hechos físicos, reales, no
solo palabras que cuando se leen en la Biblia y alguien más lo hizo suenan tan
fáciles
Así que haz tu trabajo y espera las
repercusiones o en lo físico o en lo espiritual, pero habrá repercusiones,
pues por esto lo llaman guerra espiritual. Todo lo que le puedo decir a este
hermano Cristiano es que cuando caminas a través de pruebas así tengas éxito
o falles, toda Alabanza, todo el Honor y la Gloria van a Jesús, al Padre y al
Espíritu Santo. Tenemos que pararnos firmes en su Protección y en su Palabra.
“NO IMPORTA QUE PASE”
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