410.- Suceso ocurrido a Raymond Aguilera el 27 de Febrero de 1994 a
las 9:30 AM.
Durante
el servicio en la Iglesia, el Señor me dijo que armara mi carpa y durmiera
fuera. Eso me preocupó, pues el cielo parecía como si fuera a caer una gran
tormenta esa mañana. Entonces el Señor me dijo que diera tres dólares a las
Nuevas Niñas Misioneras en la iglesia. Todo lo que tenía eran cuatro dólares.
Así que les di tres dólares y me quedé con uno para gasolina, pues ya no tenía
gasolina. Tenía la sensación que el Señor me iba a reemplazar el dinero. Como
siempre tuve mis dudas y pedí una confirmación, pues el clima no parecía muy
prometedor.
Debido
a la constante lucha tan intensa que he tenido últimamente, no estaba muy
seguro si había sido el Señor o el demonio. Así que pedí una confirmación y
el Señor siguió repitiendo que quería que acampara afuera. Cuando iba para a
la casa, todavía con dudas el Señor seguía repitiendo “Hazlo, acampa
afuera”. Para cuando llegué a casa estaba convencido que así fuera el Señor
o no, Él me protegería.
Así
que tan pronto llegué me puse rápidamente a alistar mi carpa, antes que
golpeará la tormenta. Cuando empecé a armar la carpa, estaba buscando un
ladrillo para sostener la cubierta de plástico y proteger la tienda de la
lluvia, en caso de que mi tienda goteara. Estaba recogiendo los ladrillos,
cuando para mi sorpresa encontré dos billetes nuevos de un dólar, al lado de los ladrillos.
Me
sorprendió, pues el Señor había acentuado que, Él reemplazaría el dinero
si se lo daba a las niñas misioneras de la Iglesia.” Así que puse los
ladrillos en la cubierta de la carpa y fui a buscar más ladrillos. Y encontré
un tercer billete en el piso al lado de otro ladrillo. Cuando encontré este
tercer billete, quedé completamente sorprendido, pues el Señor había cumplido
nuevamente. Al principio pensé en preguntarle a mis compañeros, si habían
perdido los tres dólares pero recordé que el Señor había acentuado que Él
reemplazaría mi donación a las misiones, así que no le pregunté a ninguno de
mis compañeros acerca del dinero y lo deje como un regalo del Señor, pues
estaba completamente en quiebra.
Al
completar de armar mi carpa, fui a la casa y tomé una siesta. Estaba cansado,
pues había estado toda la noche trabajando en el Libro de las Profecías. Luego
esa misma tarde, cuando me levanté y empecé a trabajar en el libro, noté que
el cielo se había aclarado y las nubes de tormenta se habían ido.
Es
increíble como el Señor te pone a prueba. Él te cuida, pero quiere que seas
obediente en todo. Sentía que debía documentar esto, pues me parece una de
estas pequeñas cosas que levantan mi confianza en el Señor. Sé que van a
haber más pruebas y tribulaciones más adelante para mí.
Nota: Al día siguiente le pregunté a uno de mis compañeros si había
perdido dinero y me dijo que sí. Le devolví mis encontrados tres dólares,
pero “Aún así le doy gracias a Dios por sus amorosas instrucciones. Te
amo. Amén.”
El
Señor me había dicho que acampara un solo día, pero lo hice por tres días
solo para probarme a mí mismo que podía ser obediente.
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